Mi hijo Paolo me preguntó: “Ma, ¿por qué siempre que estás en tu compu escribes cosas alentadoras?”, amé el término, así que ahí les va lo alentador de hoy, jaja. Resulta que en la India aprendí que a los niños en la escuela les enseñan las "Cuatro Leyes de la Espiritualidad", quiero compartírselas

Primera ley: La persona que llega a tu vida, es la persona correcta

Podemos decir, entonces, que si nadie llega a nuestra vida por casualidad, si todas las personas que nos rodean y las que forman parte de nuestra vida en cualquier momento están allí por algo, entonces ninguna relación es una equivocación, que tenemos que aprender algo de ellas o serán quienes nos ayuden a avanzar en cada situación.

Segunda ley: Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido

Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Así que nos convendría dejar de pensar que: “si hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido esta otra...". Mejor aceptemos que lo que pasó fue lo único que podía pasar, y que tenía que haber sido así para que pudiéramos aprender esa lección y seguir adelante.

Todo lo que nos sucede es perfecto, aunque nuestra mente no esté de acuerdo y nuestro ego no quiera aceptarlo.

Tercera ley: En cualquier momento que comience, es el momento correcto

Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas es allí cuando comenzará. Así que no gastemos energía intentando apresurar las cosas, porque no sólo no va a ayudar a que lleguen antes, por el contrario, sólo nos llenaremos de ansiedad y sentiremos que el tiempo pasa más lento.

Cuarta ley: Cuando algo termina, termina

Así de simple. Si algo terminó en nuestras vidas es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar. 

Nada es casual

Por su lado, el rencor es, justamente, no aceptar estas 4 leyes de la espiritualidad. No es casual que estés leyendo esto, si este texto llegó a nuestras vidas hoy es porque estamos preparados para entender que ninguna gota de lluvia cae en el lugar equivocado. Este es nuestro mejor momento de alejarnos de todo el drama y de las personas que lo crean en nuestras vidas.

Llegó el momento justo de:

  •  Rodearnos de gente que nos haga reír.

  •  De olvidar lo malo y centrarnos en lo bueno.

  •  De amar a la gente que nos trata bien y orar por los que no lo hacen.

  •  La vida es demasiado corta para ser otra cosa que feliz.

  •  Caer es parte de la vida, ponerse de pie nuevamente es vivir con mayor esplendor.