Si tienes la posibilidad de ayudar a alguien ¡hazlo!,porque de eso con lo que ayudas tendrás mucho más.

No importa cuál es el bien que puedas ofrecer: Tiempo, dinero, conciencia, amor, alegría, compasión.

Gran parte de la infelicidad proviene del pensamiento de que nos hace falta algo para poder ser felices, lo cual nos incapacita a sentir, valorar y, por lo tanto, de sentirnos agradecidos por lo que sí tenemos.

Por lo tanto, ayudar a las personas se convierte en una manera de poner nuestra atención en lo que nosotros sí tenemos y que los demás necesitan, esto nos ayuda a sentirnos agradecidos y el sentirse agradecido es la forma más rica y genuina de ser feliz.