El termino bullying lo escuché por primera vez hace unos pocos años; seguramente, cuando yo era niña, hubo muchos abusadores escolares que, por cuestiones físicas, color de piel, capacidades motrices o intelectuales, etcétera, se burlaban, atacaban y menospreciaban a los otros niños, pero no se les nombraba así.

Hoy en día se ha vuelto un termino muy popular, desgraciadamente. Ahora el bullying ya no es sólo un caso local de una escuela o una oficina, ahora se puede hacer de larga distancia por medio de las redes sociales. Millones de cobardes que se esconden detrás de su celular, que ni siquiera dan la cara en sus fotos de perfil, para lastimar a los demás.

Y lo peor es que antes sólo estaban implicadas unas cuantas personas del círculo social en los escándalos, pero ahora se convierten en temas a nivel nacional, lo cual es mucho más violento para las víctimas.

Conozco la historia de muchos chavos que por estar implicados en algún tema popular -publicación de fotos privadas y personales, manipulación de contenidos de videos o chismes de boca en boca-  intentan suicidarse por no poder hacer algo al respecto ni saber cómo manejar esos golpes a su reputación.

¿Qué pasaría si nadie pone el alto a estas conductas? A lo mejor te enteras de que a otro niño, que no es tu hijo, le están haciendo bullying, pero ¿qué pasaría si tu hijo es víctima pero no te lo dice? ¿Actuarías de la misma manera si es tu hijo a que si no lo fuera? ¿Sabes cómo es el compartimento de tus hijos en la escuela? ¿Sabrías si son víctimas o buleadores?

Todos estamos expuestos

Lo que tenemos que entender todos es que la violencia contra el prestigio de una persona, esos golpes a la imagen, la persona los percibe peor que golpes físicos, porque se reciben en el ser, en quien eres como persona -no como cuerpo-, por lo tanto son golpes y heridas mucho más difíciles de sanar.

Yo podría decir que conozco muy bien lo que es el bullying, en mi caso fue bullying nacional por varios años y puedo decirles que aunque he tenido eventos muy fuertes y dolorosos, eso es lo más brutal que me ha sucedido en esta vida

Yo soy una mujer adulta, llevo más de 16 años trabajando en mí y en mis emociones, asistiendo a terapia, retiros, talleres, conferencias y leyendo libros que me ayuden a fortalecerme internamente, y aun así debo reconocer que me ha costado mucho trabajo salir adelante. Mi autoestima y seguridad fueron brutalmente vulnerados, lo cual me provoca que a la fecha me den, por ejemplo, ataques de pánico en algunos momentos de mi vida, sobretodo cuando me siento desprotegida.

Por eso me pongo a pensar en todos esos niños y chavos que reciben este tipo de golpes todos los días y lo que más me enoja es que los adultos no sean conscientes de lo dañinos que son estos golpes, por lo tanto les restan importancia y los siguen permitiendo. De pronto escucho a gente decir: “Es que mi hijo tiene que aprender a defenderse solo”.

Y sí, estoy de acuerdo que nuestros hijos tienen que tener herramientas para defenderse, sobretodo porque, aunque quisiéramos, no podemos estar todo el tiempo cuidándolos. Pero cuando nuestros hijos ya están expuestos a una situación de violencia, donde los cobardes victimarios convocan a varias personas débiles de carácter para que los apoyen y contribuyan con ellos, no hay manera que una persona solita pueda contra tantos.

Si lo vemos como que los insultos, burlas y palabras hirientes fueran golpes. Si viéramos que cinco personas están golpeando a nuestro hijo pensaríamos: ¿necesita aprender a defenderse solo o lo sacaríamos de ahí antes de que lo maten?

Qué hacer entonces

Las personas violentas aprendieron a serlo porque es lo que ven en su casa, aprendieron de personas adultas, por lo tanto, tienen mucha más experiencia y malicia. En la mayoría de los casos son niños violentados que desquitan su enojo con quien se deje y requieren de una figura de autoridad que respeten que les ponga un alto que, seguramente, después de amor, es lo que más falta les hace.

Pero tenemos que ser conscientes que las heridas que dejan en las personas son muy profundas y el daño que causan es mayor. Por lo tanto, yo sí creo que los padres tenemos la responsabilidad de cuidar a nuestros hijos así que, si están abusando de ellos, con todo el amor que somos capaces vamos a protegerlos.

¿Cómo? Hablando con las autoridades correspondientes y si no hacen lo que corresponde para evitar estas situaciones, mover a nuestro hijo de ese lugar antes de que le hagan mas daño. Si como adultos estamos siendo violentados de esta manera, propongo lo mismo, hacer lo que corresponde con las autoridades de la empresa y si continúa moverse de lugar.

Y en todos los casos se requiere de terapia para ayudar a la persona a fortalecerse, a que se dé cuenta que nadie tiene el derecho de lastimarlos y sobretodo a que aprenda a poner limites saludables para que eso no vuelva a suceder.