Las personas construimos nuestra seguridad en base al amor y atención que recibimos cuando éramos pequeños y cuando somos adultos, generalmente, damos lo que recibimos. Por lo tanto, si un niño no tuvo atención y cuidado es probable que sea un padre con carencias que tampoco sepa darlo, lo cual criará a un hijo con carencias que cuando crezca tampoco podrá darle a su hijo el amor y tiempo que necesita para crecer sano emocionalmente.

Un hijo criado por padres con carencias podría interpretarlo como falta de amor y eso hace que crezca con miedo al rechazo. Y al tener miedo al rechazo la vida, generosamente, te pone en situaciones donde te rechazan para que sientas eso, lo cual provoca más inseguridad, más miedo y, en consecuencia, más rechazo.

El problema es que, si no hacemos conciencia de esto, podemos permanecer en este círculo vicioso toda la vida. Por eso lo que más nos conviene es darnos cuenta que si nuestros padres no nos dieron lo que necesitábamos es porque ellos no lo tenían, pero eso no quiere decir que merezcamos ser rechazados. En medida que logremos primero sentir lo que eso nos provoca y luego soltarlo, nos dará la posibilidad de ir limpiando esas memorias que son las que provocan que eso siga sucediendo. 

El trabajo personal 

A mí me rechazaron públicamente por 4 años y aproveché cada oportunidad para llorar, enojarme y sentir hasta el fondo de mi corazón lo que eso me provocaba, con el tiempo, empezó a disminuir, pero seguía habiendo rechazo por parte de varias personas, así que seguí con mi trabajo de limpiar memorias hasta llegar al punto en donde el rechazo era principalmente en mis sueños y era tan intenso que me despertaba llorando del dolor que eso me provocaba. Verlo como un trabajo de limpieza nos ayuda a no caer en las garras de la víctima, sino verlo mas bien, como parte de un proceso de sanación emocional.

Si nuestros padres no nos dieron el amor que nuestro corazón necesitaba, como adultos tenemos la posibilidad de dárnoslos y de esta manera no sólo nuestra vida será cada día más bella, si no que también de esta forma, rompemos la cadena de falta de amor y tenemos la posibilidad de darles a nuestros hijos el cuidado y atención que necesitan y así ellos tendrán muchas más herramientas para compartir con sus hijos.

Si lo vemos de esta manera podemos entender cómo es posible que: Si nos cambiamos a nosotros mismos, estamos cambiando el mundo.