Si fracasé en algo no quiere decir que no sirva para eso; de hecho, ese fracaso me puede dar el impulso y la garra para hacerlo más genuinamente.

Les voy a contar una historia que nunca le he contado a nadie:

Cuando estaba en la primaria, tendría 8 o 9 años, llego a mi escuela, una convocatoria para un concurso de oratoria, mi maestra me dijo que yo tenía talento para eso así que me inscribió, pero ya luego no hizo nada más, no me preparó, ni me dijo qué otra cosa tenía que hacer, ya no sólo para ganar sino para hacer un buen papel.

Los niños están acostumbrados a que su maestra les deje tarea, que les diga qué es lo que tienen que estudiar; en casa los padres les dicen a los hijos que se laven los dientes, que se pongan su uniforme de la escuela y como a mí nadie me dijo nada, pues no hice nada, me dieron un libro enorme, que por cierto no leí, y me dijeron que de ahí agarrara algo para el concurso, así que elegí unas cuantas hojas, donde lo poco que me acuerdo el tema era concursar en un concurso de oratoria hablando de oratoria. Si ya sé, si suena aburrido, imagínense lo que fue mi participación.

Yo siempre fui una niña entusiasta y alegre, que alguien me explique cómo podría usar eso, que es de mis más grandes poderes, para hablar de algo tan serio como la oratoria en sí, llegó el gran día del concurso y yo no estaba ni ligeramente preparada.

Mi participación se limitó a leer, medianamente bien, me enfoqué en respetar los puntos y comas. Pero ahora veo que hubiera sido de gran ayuda para mí, que alguien me enseñara a darle tonos las palabras, a ponerle algo de intención, a ayudar a una niña de 8 años a por lo menos entender un poco lo que estaba leyendo.

Lo que significó para mí 

Ese evento lo olvidé y hace poco recordé el impacto emocional que tuvo en mi mente. Sentirte desnuda y sin ningún recurso, hablando ante muchas personas que no conoces, cuando ya de por sí, para la mayoría de las personas hablar en público es un poco shockeante, hizo que desarrollara mi pánico escénico.

Por lo que he leído, el pánico escénico es un miedo interno muy profundo que, a pesar de que prepares con mucha dedicación lo que vas a hacer en el escenario, hay algo dentro de ti que siente que no es suficiente. El miedo a la crítica y el juicio hace que se apodere de ti el terror, lo cual provoca que tu desempeño baje considerablemente e incluso que llegues al punto de quedar con la mente en blanco, y a su vez el miedo a estar en el punto de la mente en blanco hace que produzca el ataque de pánico que provoca la mente en blanco. 

Siempre puedes levantarte

Pero lo que quiero que sepas es que, aunque suena catastrófico, que lo es, no es el fin del mundo. Tan es así que después de ese evento traumático del concurso de oratoria en la primaria, le siguieron 20 años trabajando como conductora de tv, estando al frente de forma protagónica en 10 programas en horarios estelares.

Todos tenemos cosas que nos “traumaron”, algunos también tienen personas que han estado lanzando constantemente palabras de no vas a poder, pero aquí lo importante es que cuando el corazón desea algo con todas sus fuerzas, no importa lo que haya sucedido en el pasado. Lo único importante es aprender a seguir adelante.

En mi caso eso hizo que siempre llego preparada a todo lo que hago, estudio todo lo que necesito y cuido mucho esas cosas para evitar estar en una situación similar. Las heridas dejan huellas en nuestro corazón pero lo más importante es que esas cicatrices no nos detengan y sigamos haciendo todo lo que esté en nuestras manos para conseguir realizarnos.