Es muy fácil sentirse alegre y agradecido cuando las cosas salen bien en nuestra vida, cuando tenemos lo que queremos y lo que soñamos, y cuando estamos en esos momentos, generalmente, nuestra atención está puesta en lo que aún no tenemos o en lo que podría mejorar, sin importar qué tan bendecidos seamos.

De pronto llega la vida y nos sacude, revuelve nuestro mundo y nos comienza a exprimir de maneras inimaginables y aunque las cosas hayan salido bien durante años de pronto parecería que estamos en medio de una tormenta de Noes y en ese momento, como en una escena de película, nos cae el veinte de las miles de veces que la vida nos dijo sí y no lo agradecimos, de todas las cosas que se dieron en nuestra vida con facilidad y no lo apreciamos, de todas las personas que nos ayudaron, que creyeron en nosotros y lo dimos por sentado.

La vida es complicada -por no decir otra palabra- y cuando nos quiere sacudir, le vale gorro lo que opinemos, lo que hayamos hecho y los planes que tengamos, viene, nos comprime, nos agita, nos golpea y cuando creemos que ya hemos llegado a terreno plano, donde creemos que es tiempo de recoger frutos por todo nuestro trabajo, la vida nos exige más y decide seguir moviendo nuestro rumbo por medio de noes.

Y no entendemos, no encontramos, la relación entre nuestros actos y lo que nos sucede, la gente comienza a alejarse de nosotros sin explicación, las oportunidades se alejan y las puertas no se abren. Si estás en un momento así donde quisieras tener pareja y la vida te dice no, quisieras tener un trabajo y la vida te dice no, quisieras ganar dinero y la vida te dice no, quisieras tener una buena relación con los demás seres humanos y la vida te dice no.

Hasta que plantas cara a la situación

Es justo el momento para darnos cuenta de lo conformistas y poquiteros que somos, de darnos cuenta que merecemos mucho más de lo que creemos que es lo mejor para nosotros, la vida quiere darnos un mensaje hasta que lleguemos al punto de poder decir: “Agradezco profundamente que ciertas cosas no resultaron como esperaba”.

¿Por qué? porque esa persona con la que deseábamos tener una relación era una persona que no valía nada la pena, que lo único que nos iba a traer eran lágrimas y problemas, porque lo que más nos conviene es agradecer cada minuto amargo que la vida nos quitó del camino y agradecernos por haber tenido más karma que limpiar con esa persona.

Cuando estamos muchos años en un trabajo donde el trato es malo, donde soportamos cualquier cantidad de cosas por el simple hecho de tener la necesidad de pagar las cuentas sin siquiera cuestionarnos o preguntarnos si a lo mejor hay otro lugar donde aprecien y valoren lo que hacemos, creemos que vivir así, bajo presión, es la única manera de sacar a nuestra familia adelante y eso es una mentira.

La vida esta llena de oportunidades y lo que mas nos conviene es salir buscarlas. Si la vida te dice NO, agradece, recuerda que siempre viene algo mejor para ti, así como hay cosas que pasan por algo, hay cosas que por algo no pasan y aunque te duela o te enoje que sea así, siempre todo será por un bien mayor. Si tienes paciencia, podrás verlo.