En los últimos años hay mucha polémica con respecto al aborto, unos dicen que es malo, otros dicen que es necesario. Más allá de mostrar mi postura al respecto, lo que quiero compartir con ustedes es algo de lo que no se habla.

Las consecuencias emocionales y psicológicas del aborto

Cuando llega un embarazo inesperado, principalmente en mujeres muy jóvenes, el mayor temor al que se enfrentan es a no sentirse capaces de la responsabilidad tan grande de tener un bebé. En los casos de violación, en algunas ocasiones, les resulta inconcebible la posibilidad de tener en sus brazos a un ser que les recuerde constantemente el suceso más trágico y traumático de sus vidas.  Pero lo que les convendría saber, es que practicarse un aborto no es el fin del problema. Cuando están por tomar una decisión se enfrentan a dos posibilidades igualmente desafiantes:

  • La responsabilidad de criar a un hijo o enfrentarse al daño psicológico y emocional que esa experiencia les va a provocar.
  • La segunda se muestra generalmente en forma de culpa, lo que hará que esa mujer se enfrente, inconscientemente, a situaciones de dolor, donde la gente las lastime, o les haga daño, como una forma de pagar por su culpa. Será una mujer a la que le costará mucho trabajo darse cuenta de que un acto no la convierte en la peor persona del mundo, que merece ser amada y tener un buen trato, que puede perdonarse y darse la posibilidad de seguir con su vida de formas más amorosas y sanas.

¿Cómo superarlo?

En cualquiera de los dos caminos, se necesita ayuda, tanto de su familia como de algún profesional terapéutico que acompañe durante este camino.

Si conoces a alguien que aún no decide, háblale de los dos caminos, sélo estando informada podrá tomar la mejor decisión, o si eres tu quien se encuentra en esta situación, tienes que saber, que mereces ser feliz, pide ayuda, trabaja contigo misma, descubre todo lo que esa experiencia te vino a mostrar, perdónate desde el fondo de tu corazón y sigue adelante.