Cuando yo era niña, pasaban una película infantil en el cine cada dos mil años, en la tele había pocas opciones y las que había salían en cierto horario. Mis hijos se impactan que no había youtube, netflix, iPad, celulares. 

Entre más pasan los años hay más opciones para no aburrirnos disponibles, por lo tanto cada vez tenemos menos disposición de no hacer nada. Las mamás que conozco les dan a sus hijos el iPad o el cel en cuanto se suben al coche, si es carretera les ponen películas para que no se aburran, en casa la tele o los videojuegos por horas y los adultos estamos todo el día ocupados viendo qué hacer y cuando tenemos tiempo libre, prendemos la tele, la compu o vemos el celular. Y con eso nos estamos robando la posibilidad de descubrir la magia del aburrimiento

La magia del aburrimiento

Aburrirse alimenta la curiosidad, Newton descubrió la ley de gravedad en el aburrimiento bajo un árbol.

En el aburrimiento es donde la creatividad se da vuelo, donde se abre la comunicación y tienes la posibilidad de hablar de los temas que importan, de descubrir dones y talentos y de contactar con tus emociones más profundas.

Con mis hijos, cuando vamos en carretera están prohibidos los electrónicos, sólo música, a veces han sido viajes de 7 horas y es impresionante cómo platican de sus cosas, jugamos juegos, reímos, inventamos cosas, se nos ocurren ideas, hablamos de nuestros deseos y gustos, es un tiempo realmente bueno.

Cuando te digan: “Ma, estoy aburrido”, tú diles: “padrísimo, abúrrete un poco más”. Al principio podrá ser un poco difícil lograrlo porque ellos harán todo lo posible porque les des algo en que entretenerse, pero con el tiempo aprenderán a hacerlo ellos solitos por medio de la creatividad. A veces vienen en nuestro coche niños acostumbrados al iPad o película, cuando le decimos las reglas reniegan un poco, pero después disfrutan también muchísimo de nuestro “aburrimiento”.

La religión judía tiene el shabat que es un día a la semana sin electrónicos, en algunos casos sin luz, sin estimulantes del cerebro para que pueda descansar, donde la familia se reúne a agradecer y a hablar de sus cosas. A lo mejor nos convendría adoptar ese tipo de costumbres. Un cerebro sobreestimulado no puede ser creativo y eso genera mucha ansiedad y estrés en las personas.