¿Qué va a pasar el próximo 9 de Marzo cuando las mujeres que sufren de violencia por parte de su pareja se “rebelen” para no cumplir las labores del hogar? ¿Será que estos hombres violentos aceptarán de buena gana hacerse cargo de las labores del hogar por un solo día? O, en el mejor de los casos, ¿estas mujeres tendrán doble trabajo al día siguiente? ¿Esta rebeldía no será otro motivo que “provoque” el enojo de estos hombres?

¿Será que las mujeres que sufren de violencia en el trabajo tendrán alguna consideración por parte de su jefe el cual “aceptará gustoso” que ese día no se presente a trabajar sin hacerle pagar ningún tipo de consecuencia? ¿Acaso aquellos hombres que tienden a hacer “chistes” con connotaciones sexuales o bromas subidas de tono, entenderán que eso también es violencia? ¿Será que después del 9 de Marzo los jefes que abusan de su poder cambiarán su forma de comportarse con las mujeres?

Un hombre que golpea, acosa, lastima o abusa de una mujer, es un hombre que no tiene consciencia de lo que está bien y lo que está mal. Da escalofríos ver a hombres violentos mostrarse empáticos con este movimiento y ondeando una bandera de no violencia con tal de tener, como siempre, la simpatía de las mujeres.

¿Será que después del 9 de marzo las mujeres ya no permitiremos violencia por parte de ningún hombre? ¿Realmente estamos dispuestas a tener cero tolerancia y a pagar esas consecuencias? ¿Cuando una mujer dice basta, el hombre entenderá y dejará de golpearla? ¿Estarán dispuestos a siquiera escucharnos o a tener la intención de cambiar?

¿Será que este movimiento generará empatía de las mujeres hacia otras mujeres de forma permanente o el 10 de Marzo nos sacudiremos y seguiremos nuestro camino como si nada hubiera pasado? ¿Cuántas veces hemos escuchado a mujeres menospreciando a otras mujeres? ¿Cuántas veces, las mismas mujeres, le damos connotaciones sexuales a los ascensos profesionales de otras mujeres? ¿Cuántas veces, cuando hay una separación de alguna pareja, nos ponemos del lado del hombre, porque "pobrecito"?

¿Cuántas veces sonreímos ante comentarios vulgares con tal de no tener problemas? ¿Cuántas veces las mujeres hemos permitido comentarios despectivos, o nos hemos hecho de la vista gorda sobre actitudes agresivas hacia otras mujeres, por miedo a perder el trabajo?

Si este 9 de marzo nos vamos a unir, que sea para que en las empresas haya leyes que realmente nos protejan de abusos y violencia. Que se le ponga la atención adecuada a la manera que tratan nuestros casos en los juzgados, pero, sobretodo, que a nosotras las mujeres no se nos olvide, que las que no sólo han permitido, sino también ignorado actitudes violentas por parte de algunos hombres hemos sido nosotras mismas.