A veces nos sentimos rebasados por las tareas del trabajo, la casa, los hijos, papeles, problemas, pagos, responsabilidades, obligaciones, etcétera. Existimos algunas personas que, con todo y esa sensación de agobio y preocupación, seguimos trabajando muy duro en sacar todas las cosas adelante. Pero también hay personas, que cuando se sienten así se fugan por medio del alcohol, las drogas o descuidándose y provocándose enfermedades que los incapacitan.

Aquí lo importante es que, si ponemos atención, esas personas tienen asuntos en su vida de los cuales no se quieren hacer responsables. Han hecho daño, han traicionado y han abusado, por lo tanto al negar las cosas malas que han hecho, intentan evadir su propia realidad y lo que son, de esta manera buscan desconectarse de la vida real. Entonces podemos ver que, de la manera en que una persona se muestra incapaz de resolver sus asuntos del día a día, es igualmente incapaz de hacerse responsable de sus actos.

No decaigas

Todos hemos tenido esos momentos de balde de agua fría, en los que queremos ponernos en modo avión por unos días. Cuando las cosas no salen bien, cuando tenemos deudas, presiones, problemas; pero las mayores fortalezas y muestras de coraje de los seres humanos salen a relucir en estas situaciones. En la manera de afrontarlos y resolverlos, en la manera de ser valientes, honestos y reconocer nuestros errores, ponerse los pantalones y tomar el mando de nuestra vida.

A algunos no nos ha quedado de otra, ya sea porque el padre o la madre de nuestros hijos está atrapado en esa situación, por lo tanto no queda de otra que sacar la casta y sacar a nuestros hijos adelante, por muy rotos y cansados que estemos.

Hay quien no se puede dar el lujo de desconectarse de su vida ni un instante, pero si hay algo de lo que podemos estar seguros es que los cimientos emocionales que estamos construyendo serán fundamentales para tener una vida plena llena de satisfacción y orgullo.