¿Por qué a veces sentimos que las cosas “buenas” no son equilibradas entre las personas y que pasa lo mismo con las cosas “malas”? Además de que tenemos la idea de que las cosas “buenas” deberían de pasarle a las personas buenas y las cosas “malas” a las personas malas. Pero primero tendríamos que aprender a reconocer lo que es bueno y lo que es malo.  

Nietzche diría: “Bueno es lo que te hace más fuerte, malo lo que te hace más débil...” 

Si las cosas que nos pasan las medimos de acuerdo a esta frase, nos daríamos cuenta que la mayoría de las veces lo que creemos que es bueno no lo es y que, por el otro lado, lo que creemos que es malo nos da la oportunidad de transformar nuestra vida de formas inimaginables.  

Puede ser duro y doloroso, pero no es malo. Muchas veces pensar que es malo hace que nos pongamos en el papel de víctima y eso justo provoca que no podamos sacarle mayor jugo a esa experiencia. En mi caso he pasado por ese lugar muchas veces. A veces tengo la sensación que cuando decides tomar algún desafío que la vida te da este va mucho más allá de sí mismo.

Lo que se ve / lo que realmente es

Cuántas veces conocemos a personas que aparentemente no les pasan cosas malas, tienen una buena posición económica, tienen una pareja aparentemente buena, ellos y sus hijos están sanos, de manera que cualquiera pensaría que viven en el paraíso. Pero por otro lado los vemos tristes, deprimidos, amargados, y no entendemos por qué si la vida los tiene alejados de problemas, ¿cómo es posible que no se sientan agradecidos por todo eso que tienen? 

Muchas veces, esas personas, viven con alguien que los odia, su pareja y/o sus hijos los dañan y los lastiman permanentemente, y ellos están dispuestos a aguantar todo eso con tal de no sufrir el dolor de una separación.

Entonces, si lo vemos de esta manera, la vida ya no puede mandarles más desafíos porque no están pudiendo con ese primero y así pueden estar toda su vida, atrapados en esa vida de dolor e infelicidad sin que la vida haga nada más.

Mi experiencia

En mi caso, a veces, tengo la sensación de que he vivido muchas vidas simultáneamente en esta. Como si se me hubieran acumulado desafíos o como si quisiera vivir varias de mis vidas en una, con todo el dolor pero también con todo el aprendizaje. Siento que es algo así como que tienes un desafío: lo tomas o lo dejas

Si lo dejas, la vida se quedara esperando a que lo tomes antes de darte uno nuevo, pero es algo así como quedarte en el kinder. Si lo tomas, lo tendrás que trabajar, pero al superarlo, la vida te ofrecerá otro y así sucesivamente. 

Por lo tanto, una vida sin problemas es completamente imposible y por otro lado, si sientes que tienes muchos problemas, puedes pensar que es como cuando avanzas en la escuela o en el doctorado, la cosa se pone siempre más complicada, pero, sobretodo, que cada quien decide hasta dónde quiere estudiar. Y si vemos los problemas como problemas y no como desafíos, sería equivalente a que alguien en su maestría se queje de no tener una materia de plastilina.

Los desafíos siempre son de nuestro tamaño

La vida nos desafía de acuerdo a nuestras capacidades, cada vez se pone más duro pero también por otro lado tenemos la oportunidad de saborear más profundamente nuestro orgullo e integridad, cada vez es más complejo pero también más exquisito y valioso.

Cuando siento que la vida es injusta, que a mi me la están poniendo más difícil que a los demás me sirve mucho que, ya si me voy a comparar, lo que más me conviene es buscar personas que tengan más o desafíos más duros que los míos, porque si me comparo con quien está en su momento de gloria, eso me atora en lugar de ayudarme a tener la fuerza para salir adelante.