Estamos viviendo en una época en donde cada vez es más frecuente conocer o escuchar sobre personas con alguna enfermedad. Por eso, este día, quiero hablarles de la diferencia en el trato que se les da a las personas que las padecen. Por ejemplo, cuando alguna persona tiene bulimia o anorexia la gente se llena de compasión, se les ayuda y se les trata con cariño y ternura, se percibe que lo que les falta es atención y amor.

Por el contrario, cuando alguna persona padece obesidad se le culpa y se le castiga señalando que por no cuidar su alimentación está así, como si la persona estuviera comiendo de forma abusiva conscientemente.

Lo que no podemos perder de vista es que, según los expertos, las dos son enfermedades y tienen un origen emocional. En mi muy humilde opinión los desórdenes alimenticios tienen que ver con falta de amor propio, darle demasiada importancia a la imagen física y la incapacidad de llenar nuestros vacíos emocionales; por lo tanto, quienes padecen ambas enfermedades, están atacando y destruyendo su hermoso cuerpo.

¿Por qué la diferencia de tratos?

Con condiciones como el alcoholismo o la drogadicción, al paciente se le culpa y se le ataca por no querer dejar de tomar o de drogarse. Por otro lado, cuando alguien padece de enfermedades graves, se les les compadece y, en algunas ocasiones, hasta se nos olvida que no son perfectos y empezamos a idealizarlos.

A veces una condición o un vicio es una manera de fugarse de su realidad, la cual se siente insoportable. A veces por culpabilidad, otras por desvalorización o por una resistencia a hacerse responsables de sus actos. Cómo diría mi querido amigo el Dr. Rubén Poplawsky en su libro “Una curación completa”: “Cuando el alma duele, el cuerpo enferma”.

Cuando un virus o bacterias enferman a alguien, las personas creen que es algo aleatorio y les tocó. Y yo me pregunto: ¿Por qué esa persona se dejó atacar por ese virus o esa bacteria? ¿Por qué en las familias y en las escuelas cuando las personas que están expuestas al mismo aire sólo algunas se contagian?

Los síntomas son la forma que tiene el alma de comunicarse con el cuerpo, son como llamadas de atención para que le hagas caso. Por eso quiero lanzar una pregunta al aire: Si todas las afecciones y condiciones se llaman “enfermedades” ¿No serán simplemente caras de una misma moneda?