Llevo 25 años trabajando en televisión. Eso quiere decir que más de la mitad de mi vida me he dedicado a estar expuesta a los medios de comunicación y a hablar en público.

¿Pero qué pasaría si les digo que padezco de pánico escénico?

A veces me he preguntado qué demonios hago dedicándome a lo que me dedico si me da terror estar frente a las personas y a las cámaras. Pero el amor por lo que hago es mayor, por lo tanto, aprendí a manejar los miedos, de manera que, por un lado, no se notará y por el otro logro disminuir cada vez más el tiempo de ese primer momento de terror al que me enfrento cuando comienzo a hacer mi trabajo.

Me acuerdo cuando hacia las Academias, me ponían unos vestidos largos espectaculares que, gracias a Dios, escondían mis piernas que temblaban las tres horas que duraba la transmisión. Pero lo que me da todavía más miedo es cantar. Cuando estaba en Garibaldi éramos 8 integrantes en un escenario, por lo tanto no me sentía tan expuesta y me daba menos pánico.  

Pero la vida siempre se encargará de ponerte frente a tus más grandes miedos con la intención de que tengas la oportunidad de superarlos y sanarlos, así que me puso en un programa de tv, donde todos los viernes tenía que cantar una canción en vivo con tres jueces poco compasivos que criticaban nuestro desempeño, sin considerar que no es que estuviéramos participando en un reality show para convertirnos en cantantes profesionales sino que sólo era parte del entretenimiento del programa.

La pasé mal pero quería superarlo 

Me tocó enfrentarme a un escándalo mediático y bullying nacional donde todo, absolutamente todo, lo que dijera o hiciera era usado en mi contra y si no hacia ni decía nada también. Eso, por supuesto, hizo que mi pánico escénico se fuera hasta el cielo. Antes de salir al aire me encerraba en el baño a llorar, sentía que todo me temblaba y me enojaba que mi desempeño, sobretodo al cantar, se disminuía considerablemente por el mismo pánico. Sabía que tenía que hacerlo porque por un lado era parte del programa y por otro realmente me gusta cantar y quería superarlo.

Me puse a investigar del tema, creía que me daba miedo estar expuesta por no ser lo suficientemente buena, pero cuando descubrí que cantantes como Beyonce o Adele también tienen pánico escénico me di cuenta que es una inseguridad interna, que poco tiene que ver con el desempeño, con el tiempo, muy lentamente, ese terror se empezó a deslavar. Debo decir que tardó varios años.

Hoy por hoy no podría decir que estoy curada del pánico escénico, pero sí lo tengo mucho mejor manejado que antes. Si voy a una fiesta, y quiero cantar, lo hago sin problema. Antes me moría de ganas y prefería no hacerlo con tal de no sentir el juicio de las personas con respecto a si lo hago bien o no. Por lo tanto, el mejor consejo que te puedo dar si sufres de pánico escénico es que hagas una y otra vez eso que te da miedo.

¡Hazlo cada que puedas! Comienza con la gente que te quiere y poco a poco, conforme te sientas más seguro, ve abriendo tu panorama y te aseguro que, con el tiempo, te sentirás más cómodo haciéndolo.