Todos los seres humanos queremos una vida próspera y feliz. Cuando hemos tenido dificultad para pagar las cuentas o hemos acumulado deudas, sabemos que haríamos todo lo posible por no tener que pasar por esa angustia una vez más.

De pronto la vida nos comienza a sonreír económicamente. Entonces ahora somos más cuidadosos, nos volvemos más ordenados, cuidamos más nuestros gastos, aprendemos a ahorrar pero de pronto, ¡pum!, llega algún gasto no considerado o nos quedamos sin trabajo y con el tiempo nos damos cuenta que estamos nuevamente en esa posición de no tener dinero.

A mí me ha pasado eso varias veces en mi vida. Siempre he sido ordenada con mis pagos, y más, con hacienda. Pero al trabajar en tv me han auditado tres veces y en las tres me han drenado mis cuentas bancarias. En ocasiones he tenido que pedir un préstamo para poder pagar y tuve que volver a empezar.

Y cada vez que me sucede me vuelvo más cuidadosa con mis pagos y sobretodo con mis gastos, pero eso no ha evitado que me vuelvan a auditar y me vuelvan a desfalcar.

Hasta que leí un libro de Kabbalah que se llama “Prosperidad Verdadera”, el cual tiene una teoría/propuesta que se me hace muy interesante. Dice que el 10% de tus ingresos no es tuyo. Por eso en algunas religiones hablan del diezmo porque justo proponen donar el 10% del dinero que entre a su vida para ayudar a los demás.

Cómo aportar tu diezmo

Lo que dicen es que si no lo das voluntariamente la vida te lo quitaría de una u otra forma y que, por el contrario, si lo das generosamente, la vida se encargará de multiplicarlo para ti. También hace especial incapié en los diferentes beneficios de acuerdo a quién se lo des:

-Si lo das a alguien que lo necesite en tu nombre, se agradece.

-Si lo das de forma anónima recibirás mayores resultados. O sea que si lo haces a una fundación, por ejemplo, los beneficiados no sabrán que fuiste tú, por lo tanto se toma en cuenta como anónimo.

-Y la más alta de todas es, donar a una organización que ayude a las personas en su crecimiento personal o espiritual. De esta manera, ese dinero tendrá el mejor de los usos.

Así que si te robaron alguna cantidad de dinero, si te estafaron, si perdiste dinero, lo que más te conviene pensar es que ese dinero no era tuyo y que si la vida te lo va a arrebatar, lo que más nos conviene es donarlo generosamente, confía, la vida te protegerá económicamente al hacerlo.