Uno de los atributos que más valoro en las personas es la generosidad, cuando una persona es generosa lo es con su dinero, con su tiempo y con su amor. Una persona generosa está tan llena de amor que sabe que entre más damás tiene, como un manantial.

Un padre o madre generosos saben que mientras más compartan con su esposa y con sus hijos su dinero, su tiempo, su amor, la vida se encargará de multiplicarlo, cuando una persona no ha querido descubrir la belleza de dar se está perdiendo de una de las cosas más bellas de la vida.

Puedo decir que lo que más nos conviene es ver lo que le damos a nuestro hijos como un acto de amor y no como una obligación; disfrutar cada peso, cada minuto, cada abrazo.

El amor propio

Pero lo más valioso, te puedo asegurar, es ser generoso con uno mismo, darnos amor, consentirnos y darnos tiempo para procesar algo, para sanar, descansar, apapacharnos, hacer lo que nos gusta...

Cuando eres generoso contigo no sólo eres más feliz, sino que las personas que te rodean también son más felices, porque, recuerda, no se puede dar lo que no se tiene. Así que si sientes el deseo de dar, primero date a ti todo el amor del mundo y después podrás dar todo lo que se te derrame.