Cuántas veces hemos escuchado que la felicidad se encuentra cuando tenemos estos tres preciados trofeos: Salud, dinero y amor…

¿Cuánta gente realmente los “tiene”?

¿Qué pasa cuando una persona no tiene ni salud, ni dinero, ni amor?

¿Qué pasaría si toda la gente del mundo los pierde?

Pero, además, me parece importante resaltar que tener "cosas" no te va a dar felicidad duradera.

¿Se puede ser feliz sin salud, sin dinero y sin amor?

La falta de la salud es una señal de tu cuerpo queriendo decirte que, de alguna manera, no te estás tratando bien, de que te sientes culpable o estás cargando o exigiendo de más. Por lo tanto no estás perdiendo nada, al contrario, estás ganando la posibilidad de tratarte mejor, de escucharte, y al hacerlo, tener una vida realmente plena.

Si bien tener el dinero para pagar las cuentas nos da tranquilidad tampoco es que el dinero compre la felicidad. Veo a millones de personas hipotecadas a trabajos exhaustivos, que odian o llenos de estrés sólo por dinero. Sin darse cuenta que el dinero no les va a compensar eso que están perdiendo: estar tranquilos y felices.

El amor

¿Y el amor? Creemos que si tenemos pareja tenemos amor. Y yo, la verdad, en base a las parejas que conozco, veo más odio que amor. Están juntos, algunos viven juntos, pero honestamente no veo que los dos contribuyan a ser la mejor versión de ellos mismos. Muchas veces estar solo, aunque la gente lo interprete como algo malo, como pobrecito, a lo mejor es un acto de amor a uno mismo mucho más grande que estar acompañado.

Sólo el amor propio es amor. Cuando una persona se ama a sí misma entonces puede dar amor a los demás. Si te maltratas, si te exiges demás, si permites malos tratos, si odias tu cuerpo o tu apariencia, entonces lo que das no es amor. 

Aprende a amarte, a cuidarte, a hablarte bonito, a tenerte paciencia, a aceptarte como eres y como te ves, a mejorarte cada día, a estar orgulloso de ti.